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miércoles, 6 de septiembre de 2023

Día noveno

A PROPÓSITO DE LA CELEBRACIÓN DE LAS FIESTAS DE LA VIRGEN DEL VALLE, AÑO 2023


P. Daniel Albarrán

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(ANTERIOR)

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DIA NOVENO:

LOS DOS ÁRBOLES:


Llegamos al final.

 El objetivo trazado se ha cumplido en un cincuenta por ciento, que era hacer un estudio para tratar de comprender la devoción a la Virgen del Valle (y con ello todas las posibles advocaciones de los infinitos nombres de la Virgen María).


Ya tenemos el encuadre bíblico, que ha sido el capítulo primero del libro del Génesis, porque, lo primero era lo primero. Se ha hecho un esbozo y un esquema metódicos de la creación, para lo que es necesario que hagamos un resumen, y poder pasar al otro cincuenta por ciento que nos falta.


RESUMEN DE LO ANTERIOR:


1) Dios creó los cielos y la tierra (masculino y femenino).

2) Dios creó al hombre, “a imagen y semejanza de Dios “, macho y hembra.

3) De la tierra se deriva todo.

4) Todo estaba muy bien. Es de resaltar, que, la oscuridad, el caos, y la confusión (Genesis1, 2); igualmente, “las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien”.


Pasemos, ahora, al capítulo 2 del libro del Génesis, en donde las cosas adquieren un nuevo matiz y color.


CAPITULO 2 DEL GÉNESIS:


El segundo capítulo del libro del Génesis, añade algunas cosas puntuales, que no aparecen en el capítulo 1. Así, tenemos, que:


Uno: 

“no había aún en la tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo había germinado todavía, pues Yahveh Dios no había hecho llover sobre la tierra.


Dos:

No había hombre que labrara el suelo” (Génesis 2, 5). 


Tres:

Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente.


Este tercer elemento es interesante, realmente, porque, es de la tierra de donde se emana el hombre, en la idea de secuencialidad que hemos venido resaltando. De donde se deduce, igualmente, que el hombre es un continuado, como derivado, de la tierra. El hombre es un derivado, en sentido de resultado, en secuencialidad permanente. No hay saltos en ese sentido, sino, más bien, una realidad que lleva a otra, que es lo que, de inmediato, el texto bíblico resalta en “Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo”; es decir, del polvo, que a su vez viene de la tierra.


Un detalle que nos hace casi perder la respiración por la sorpresa, es que, estaba faltando un elemento de los que ya tenía la tierra, cuando en el versículo 2, había dicho, que, “La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas”. Habíamos descubierto en sorpresa, que es la clave de todo, que la luz era un derivado de oscuridad; también, se había resaltado en descubrimiento sorpresa, igualmente, lo de las aguas de de arriba y de de abajo, y sus derivados, como firmamento. Y, estaba faltando “y un viento de Dios aleteaba”. 


Ahora, aparece la idea de “viento de Dios” en lo de “e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente”. ¿Será, entonces, viento de Dios igual que “aliento de vida” insuflado en sus narices? No dice nada, al respecto, en el capítulo 1, encontrando, ciertamente, diferencias, porque, cuando crea los animales terrestres dice en los versículos 21 y 24, respectivamente, que:


creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien.


Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue.


En este segundo capítulo se detalla, que, la vida al hombre es dada por “insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente”. Esa es la característica principal, que es al mismo tiempo la diferencia, del segundo capítulo, que, es que complementa lo no dicho en el capítulo 1.


Otro detalle es que en el primer capítulo, solo aparece la palabra Dios, sin ningún añadido, ni antes ni después de la palabra Dios. Simplemente, Dios. No sucede con el capítulo 2 del libro del Génesis, en donde, llama la atención, que, la palabra Dios está acompañada de la palabra Yahveh. Así, en el primer capítulo es, simplemente, Dios; y en el segundo es “Yahveh Dios”. ¿Por qué esa diferencia y ese detalle? Definitivamente, se trata de dos estilos distintos y de dos redacciones distintas.


Y, es en este segundo estilo donde tiene sentido el otro cincuenta por ciento que falta en este estudio bíblico. Ciertamente, que, solamente con el capítulo 1 del Génesis tenemos toda la mística, y contiene una infinita riqueza de conexión en imanaciones de arriba hacia abajo, y de abajo hacia arriba, que son inseparables, y que se resalta en el mapa de cábala judía (árbol de la vida); y la de arriba se explican en las de abajo, y las de abajo se comprenden desde la de arriba, en una constante subida y bajada, todo en una explicación y en una iluminación, simultáneamente; y nunca por separado.


En el capítulo 1, pareciera, más bien, que Dios como que le participara a todo lo derivado de la tierra, que es: los mares, lo seco, la luz, la oscuridad, la noche, el día, los peces, las aves, los monstruos marinos, las sierpes de todas las especies, la hierba, la vegetación; en fin, a todo cuanto ya había, como derivado, primero, y como producto después, les participa que “hagamos al ser humano al ser humano a nuestra imagen y semejanza”; entonces, “a nuestra imagen” es a la imagen de todo cuanto existe, que es la imagen de Dios, que es invisible, en una imagen material, que es lo que se está viendo, que es visible. Esa es la imagen. 


¡Realmente, revelador solo el capítulo 1 del Génesis! Esto es, en definitiva, mística de la creación, en donde creación es Dios, y Dios es la creación; precisamente, porque Dios es todo, y nada de lo que existe se explica sin Dios. Eso mismo lleva a comprender el cántico del libro de Daniel:


Criaturas todas del Señor,

bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.


Aguas del espacio, bendecid al Señor;

ejércitos del Señor, bendecid al Señor.


Sol y luna, bendecid al Señor;

astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;

vientos todos, bendecid al Señor.


Fuego y calor, bendecid al Señor;

fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;

témpanos y hielos, bendecid al Señor.


Escarchas y nieves, bendecid al Señor;

noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;

rayos y nubes, bendecid al Señor.


Bendiga la tierra al Señor,

ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;

cuanto germina en la tierra,

bendiga al Señor.


Manantiales, bendecid al Señor;

mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;

aves del cielo, bendecid al Señor.


Fieras y ganados, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor

bendiga Israel al Señor.


O, como termina la colección de los 150 salmos, con: “Todo cuanto respira alabe a Yahveh! ¡Aleluya!


El caso es, que, con el nuevo elemento que es Yahveh Dios, el texto bíblico añade otros elementos, en donde la historia, ya no es de la mística de la creación, que es el capítulo 1.


 Definitivamente, que, encontramos diferencia entre el primer y segundo capítulos del libro del Génesis. Es necesario, ahora, que hagamos un narco de referencia. Así, tenemos, que:


Primero:


Luego plantó Yahveh Dios un jardín en Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había formado.


Segundo:


Yahveh Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer.


Tercero:


y en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.


En el capítulo 1, simplemente, “Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto” (Génesis 1, 31). Por parte, porque, en el versículo 29, dice, que, “Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento”. En el 1, el hombre puede comer de todo, y de todos los árboles; mientras, que, en el 2, se sucede, entonces, una prohibición, cosa que no es posible en una de mística de la creación.


Cuarto:


Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y le dejó en al jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase.


Aparece, ya, una cosa nueva, que es que Yahveh Dios le encargó el jardín al hombre, con una limitante, que es, que, “para que lo labrase y cuidase”. Esto es nuevo, ya, que, en el capítulo 1, “y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.» Entonces, ¿Podía mandar, al punto de “henchid la tierra y sometedla (capitulo 1); o, “para que lo labrase y cuidase” (capítulo 2)?


Hay un  avance en el capítulo 2, que, es una ruptura, porque, ahora, ya no es que puede comer de todos los árboles:


Y Dios impuso al hombre este mandamiento: «De cualquier árbol del jardín puedes comer,



mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.»


Quinto:


Ahora, en este capítulo 2, está faltando, como es lógico, la belleza y la grandeza de la mística de la creación del capítulo 1, que, era “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”; e, igualmente, lo de “macho y hembra los creó”; siendo, así, que, en el capítulo 2 hace, primero, al hombre, y lo puso en medio del jardín, imponiéndole una prohibición: «De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio.» (Génesis 2, 16-17).


Sexto:


Dijo luego Yahveh Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.»


Y Yahveh Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera.


Se deja notar en el capítulo 2, enseguida, que la obra de Dios estaba incompleta, al resaltarse, que, “El hombre puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada”. Le estaba faltando a la obra de Dios, que, en el capítulo 1 era perfecto, y “que estaba muy bien”; ahora,en el capítulo 2 no está “muy bien”, porque, “el hombre no encontró una ayuda adecuada”; es decir, faltaba algo:


Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne.


De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre.


Entonces éste exclamó: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.»


Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne.


Séptimo:


Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro.


Llama la atención, que, en este capítulo 2, hay muchas cosas en negación. Así, ya hemos señalado, que, al hombre le faltaba una ayuda adecuada; también, se ha señalado, que, “del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás”; y, ahora, que, “estaban desnudos, pero no se avergonzaban uno del otro”. Es una permanente en este capítulo una negación; cosa que no en el primer capítulo.


GÉNESIS, CAPITULO 3:


Un detalle importante de hacer notar es, que, la prohibición de Dios fue dada exclusivamente al hombre, cuando, aún no había sacado de la costilla a la mujer; y, cuando aparece la mujer, no repite esa prohibición. Podría decirse, entonces, que la prohibición aplicaba solo para el hombre, y no para la mujer.


Entonces, aparece la serpiente. 


Y. aquí, revolotea en nuestra memoria, que, en el primer capítulo aparece varias veces la palabra “serpies”, e, igualmente, lo referido a esa palabra como “serpea”. Son, así, cuatro veces las que aparece “serpies”, de las cuales, una acompañada, serpies y alimañas (Génesis 1, 24). ¿Por qué resaltar ese detalle? Porque, procuramos entender lo de la serpiente que habla con la mujer, en el capítulo 3 del libro del Génesis.


En todo caso:


1) La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que Yahveh Dios había hecho. 


Aquí, se enmarañan las preguntas y las inquietudes, porque, ¿quién había creado a la serpiente, por una parte; y, por otra, quien le había creado a la serpiente la astucia? Porque, si aplicamos el marco de referencia del capítulo 1, Dios, todo lo que había hecho, estaba “muy bien”, hasta las serpies y alimañas.


Pero, no estamos, ahora, en la perspectiva del capítulo 1, sino del capítulo 2 y 3, que es lo que estamos tratando de escudriñar.


2) Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?»



3) Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. 



4) Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.»


5) Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna manera moriréis.


6) Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.»



7) Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió.



8) Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores.



9) Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahveh Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahveh Dios por entre los árboles del jardín.


ADÁN Y SUS RESPUESTAS A DIOS:


9. Yahveh Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»


10. Este contestó: «Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.»


11. El replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?»


12. Dijo el hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.»


13. Dijo, pues, Yahveh Dios a la mujer: «¿Por qué lo has hecho?» Y contestó la mujer: «La serpiente me sedujo, y comí.»


14. Entonces Yahveh Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.


15. Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar.»


16. A la mujer le dijo: «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará.


17. Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida.


18. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.


19. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.»


20. El hombre llamó a su mujer «Eva», por ser ella la madre de todos los vivientes.


21. Yahveh Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió.


22. Y dijo Yahveh Dios: «¡He aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal! Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre.»


23. Y le echó Yahveh Dios del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado.


24. Y habiendo expulsado al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines, y la llama de espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida.



APLICACIÓN CON LA COMPRENSIÓN DE LA ADVOCACIÓN DE LA VIRGEN DEL VALLE:


Es desde los capítulos 2 y 3 del libro del Génesis que se entiende la advocación de las imágenes marianas, y desde la figura de la persona de la virgen María, ya, que, es desde la visión y enfoque religiosos, y, por supuesto, desde la fe, que se entiende la expulsión del jardín de Adán y Eva. Pero no como sentido negativo y de culpa, sino como querido por Dios, por supuesto para crear en el hombre el sentido de la búsqueda.


Demasiado simplista esta parte, ciertamente, porque, no hay justificación suficiente de la advocación (de esta y cualquier otra advocación). Definitivamente, tampoco se puede negar, que, es la motivación del encuentro en Dios lo que hace que tenga valor esa manifestación de las advocaciones, que, aunque, rayan en la exaltación de una imagen, aún, así, albergan en el fondo el encuentro con Dios, en la que la imagen de yeso ejerce una función de puente con grandes rasgos religiosos; es decir, conectan con Dios como el creador de todo.


No se puede negar, entonces, que, aunque, lo ideal es la expresión mística del capítulo 1 del libro del Génesis, que sería la máxima aspiración; tampoco, se puede ni se debe negar, que, ante la no profundización del capítulo 1, lo religioso que contiene el capítulo 2, es el elemento formador con sus reglas y prohibiciones con carácter religioso, con demasiado énfasis en que esto no y aquello sí, se va formando una elevación de la conciencia del ser humano. Ciertamente, el camino es más largo, porque, lo que en la comprensión y asimilación del capítulo, que sería de poco tiempo en el tiempo, sometido todo al “atadeció y amaneció” aplicado para lo creado y al hombre, conllevaría muchos años prolongados en los que los rituales y prohibiciones irían aumentando la conciencia.


Es la elevación de la conciencia, al fin y al cabo, el resultado de todo. Conciencia de creado; conciencia de creación; conciencia de derivados según el capítulo 1 del Génesis; conciencia de secuencialidad. Y, por supuesto, conciencia de gratitud y agradecimiento en una actitud de constante sorpresa, primero, porque todo  absolutamente, todo viene y es de Dios, que “en un principio creó los cielos y la tierra”, “y la tierra era caos y confusión y oscuridad”. Y, segundamente, porque “vió Dios que todo estaba muy bien”.


Es, entonces, cuando lo religioso, que es propio desde el segundo capítulo del libro del Génesis, es necesario; que no fuera necesario si se viera de manera natural en su totalidad el capítulo 1 del Génesis, de principio a fin, y sin desperdicio de todo lo que contiene el capítulo. Pero, como no es así, entonces, es la importancia del capítulo 2 del libro del Génesis en adelante.


Esto último explica la religión, absolutamente. Y, también, explica el trabajo muy lejano, pero aproximativo de la religiosidad popular como las advocaciones de ese mismo misterio de hacer crecer en crecimiento de conciencia, que Dios es creador de “cielos y tierra” y que el hombre es creado a “imagen y semejanza de Dios”, siendo la imagen la secuencialidad de lo creado, que es materia visible para ver a un Dios invisible; y la semejanza, el poder de la voluntad divina prolongada y transmitida como poder en el hombre que Dios creó, para, entonces, decir, que, “Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto”.


Hemos llegado a Pénjamo; es decir, a donde íbamos. Y traigo, para terminar, lo que en el comienzo de este estudio fue el marco y propósito y tarea:


Comenzamos, hoy, 30 de agosto la novena de la Virgen del Valle. Serán nueve días de devoción, por una parte, y, por otra, una gran oportunidad para buscar profundizar sobre los misterios de la fe, sin desvincular una de la otra, que sería separar la devoción de la profundización, ni mucho menos, sin separar una de otra para dar más importancia a una. La tarea es pastoral, ciertamente, pero, teniendo en cuenta que toda pastoral está iluminada por la luz de la Palabra de Dios, donde está, precisamente, todo comienzo y fin de la actividad de la fe.


Eso nos proponemos hacer durante estos nueve días, teniendo como norte y brújula de criterio lo que se enseña en el Concilio Vaticano II, que, la única fuente de la teología es las Sagradas Escrituras.  Es decir, si se quiere hacer ejercicio de pensamiento, tiene que ser solo bajo el criterio de lo que dice el texto bíblico; porque, de lo contrario, se corre el peligro de ponernos fantasiosos; o, sea, muy imaginativos.


Tarea cumplida.

Tarea lograda. 

Y, así, como Dios miró todo lo que había hecho, y todo estaba muy bien; así mismo, sabiendo, que, la semejanza con Él está y estaba en el poder de la voluntad en “haya” y “se hizo”; igualmente, también yo: “y ví que todo estaba bien”; y, “atardeció y amaneció”, día noveno de la novena de la Virgen del Valle.


¡Maravilloso, simplemente!


Y, como es de la virgen del Valle, entonces, cantemos, juntando la comprensión de la advocación con su rico contenido teológico de fondo:


Gloria al Padre,

Gloria al Hijo

Gloria al Espíritu Santo

Gloria a la virgen del Valle

Que nos guía con su manto.


Sin que falte la letra “y’”.

martes, 5 de septiembre de 2023

Día octavo


A PROPÓSITO DE LA CELEBRACIÓN DE LAS FIESTAS DE LA VIRGEN DEL VALLE, AÑO 2023


P. Daniel Albarrán

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(ANTERIOR)

(SIGUIENTE)

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DIA OCTAVO:

LOS ANIMALES Y TAMBIÉN AL HOMBRE

(Génesis 1, 24-31):


Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue.


Hizo Dios las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien.


Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra.


Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.


Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»


Dijo Dios: «Ved que os he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para vosotros será de alimento.


Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento.» Y así fue.


Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto.



Llegamos, finalmente, a la creación del hombre. Es curioso, que, al hombre lo crea el mismo día que hace a los animales. Y, vuelve a aparecer la palabra “crear”, que no había aparecido desde el versículo primero. Y, “crear” aparece cuando creó los cielos y la tierra, y, ahora, cuando “Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó”.


Llama la atención, primeramente, que aparece, solo en ese versículo, el 27, dos veces la palabra “creó”; cosa que no se repitió en el primer versículo, cuando dice que “creó los cielos y la tierra”, que aparece solo una vez. 


Se añade a ese detalle que llama la atención, el que antes de decir “creó”, en el versículo 27, que, “Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra”. Surgen, de inmediato, las preguntas y las inquietudes:


1) Pareciera, que, hay un paso y un proceso que antes ni se había dado, ni con los cielos y la tierra, ni con las aguas, ni con el firmamento, ni con cielos, ni con tierra, ni con los peces, ni con las aves, ni con los animales; el proceso está, ahora, en que, Dios, primero, dijo, y después, creó. Hay una especie de camino de entre decir Dios y crear, que es distinto a las veces anteriores, porque, en esas veces, simplemente, Dios dijo “haya”; y, ahora, se dice a sí mismo, y después, crea. Eso, por una parte.


2) Llama, definitivamente, la atención, que, dos veces aparece la expresión “creó”, tanto para iniciar como para terminar la misma acción, en el caso del hombre, creados con la especificidad de “a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó”.


Se sucede, igualmente, un antes y un después. Y, en el antes, hay dos antes, el inmediato y el lejano; porque, en el inmediato está el que “Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra”. En ese antes inmediato se suceden detalles interesantes, como el hecho de que Dios ya le crea un objetivo, y pareciera, más bien, una justificación de por qué va a hacer al hombre, que, es que, “y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra”.


La permanente es la letra “y”, como hemos venido resaltando. 


Es necesario, definitivamente, resaltar que hay un paso de el “dijo Dios” al “creó Dios” en el caso del hombre. 


Viene, ahora, un cambio en el texto, que impresiona grandemente, y es que, en antes del versículo 27, Dios aparece como el solo, en singular, con la afirmación “Dijo Dios”. Ahora, aparece un plural, sumando el singular del Dios de antes, con un “hagamos”. Esto hace que nos detengamos, para cuestionarnos y cuestionar al texto, porque, de ¿Dónde sale el hagamos?


Este plural, este “hagamos”, lleva, de inmediato, a preguntar:


1) ¿En Dios hay un plural; es decir, varios con él? 


2) ¿El hagamos es una acción de varios con Dios; o es el mismo Dios, único, sin más que él?



Sin embargo, es un atrevimiento presentar la idea de que, ciertamente, se trata de un “hagamos”, en plural, porque, ya es un plural todo lo que Dios venía haciendo, y había hecho ya. Y, al decir, “hagamos” sería el resultado de una secuencialidad de realidades ya hechas y en suma de derivados, que hacía que se repitiera en cada caso de “vio Dios que era bueno”, que serian cinco veces la misma afirmación y satisfacción de Dios por su obra. 


Ciertamente, es un atrevimiento, y así se presenta en este estudio que venimos haciendo, porque prevalece la idea de la secuencialidad en la obra de Dios, según el libro del Génesis.


Entonces, el “hagamos” de Dios, del versículo 27, tiene la idea de la secuencialidad.


Y, esa misma idea hace que todo lo demás sea sencillo, y que no es más que una confirmación, porque se mantienen los mismos elementos, que son:


Primero: Dios creó “los cielos y la tierra”.


 Segundo: en masculino y en femenino (tanto en singular, como en plural). Se repite lo de masculino en “cielos”, sin el artículo, en “mares”, “el firmamento”, “peces”, “seco”, “luceros, día; y lo femenino en “tierra”, “oscuridad”, “la luz”, “aves”, “noche”.


Tercero: “La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas”. 


Cuarto: “Y dijo Dios: haya”


Quinto: “y hubo”


Sexto: “Y vió Dios que era bueno”.


Séptimo: “Y Dios los bendijo (desde la realidad de los animales).


Y, todos estos elementos están presentes cuando “Dios creó al hombre, a su imagen y semejanza”. Y, se repiten, absolutamente, los mismos elementos, que son secuenciales y continuación, que son:


1) Masculino y femenino.

2) Macho y hembra.

3) Los bendijo Dios.

4) Se repite el mandato 

5) «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla.


Y, se sucede una cosa sorprendente: 


Primero:


Y bendíjolos Dios, 


Segundo:


y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos


Tercero: 

Y henchid la tierra y sometedla; 


Cuarto:


mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»


Quinto:


Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento.» Y así fue.


Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y amaneció: día sexto.


¡Absolutamente, maravilloso!


Vuelven a aparecer las dos constantes: la letra “y”, y “Y atardeció y amaneció”, que es el marco del tiempo a lo que somete, absolutamente todo. Y, nos faltó resaltar y repetir el “vio Dios que estaba bien”, que es el tercer elemento constante. Entonces, serian tres las constantes.


¡Interesante!


Es inevitable que resaltemos que se siente una especie de sometimiento de Dios hacia el ser viviente. Así sucedió con los animales, a los que, primero bendice, y después les da un mandato. Eso sucede, también, con el hombre, que es creado “a imagen y semejanza de Dios”.


La pregunta es doble, entonces: 


Hagamos, ¿Será en conjunto con todo lo que ya había hecho, y por eso, en esa secuencialidad, Dios siente que todo lo anterior está involucrado, ahora, a esas alturas de su obra creadora, y por eso ‘hagamos”? ¿Y, se confirma, entonces, la secuencialidad, que es la clave de un conjunto?


¿A qué se parece Dios, y qué de lo creado es parecido a Dios, para condicionar al hombre, y darle la propiedad que sea su imagen; más, aún, su semejanza? Se podría secuenciar, entonces, que la imagen era  todo lo creado, que es fruto de la tierra donde estaba todo y del que toma todo. Y, que, el fruto de la tierra, todo, absolutamente, todo es la imagen de Dios; por eso, “Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra”. Es la tierra, y todos su derivados, entonces, la perfecta imagen de Dios.


Podría desprenderse, que, “a nuestra imagen”, sea la materia, lo palpable, la tierra. ¿Y, la semejanza? Tal vez, la semejanza sea el “dijo Dios: haya”, porque, ahí se muestra la voluntad, el querer; y, ahí será semejanza de Dios. La semejanza podría ser, entonces, el “hágase de Dios” como expresión de voluntad; y, de ahí que Dios le da al hombre la autoridad del dominio, porque antes de crearlo eso fue lo que proyectó: “Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra”.


Lo interesante de todo esto es que ya tenemos la imagen y la semejanza de Dios en todo lo creado hasta antes de crear al hombre, desde el mismo primer versículo, porque Dios creó, que sería la semejanza, confirmado en los versículos posteriores en “dijo Dios: haya”; y la imagen, todo lo material que venía derivando del primer elemento que era la tierra, y desde la que se emana todo.


Por eso, el “hagamos” que Dios se dijo, porque, es la continuidad y la consecuencialidad. Eso mismo lleva a pensar que en Dios en lo creado no hay interrupción, sino continuidad, porque Dios es infinito en su continuidad. Todo, igualmente, sometido a lo primerito que sucedió en “atardeció y amaneció”.


Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardecío y amaneció: día sexto.


Llama la atención, por último, que es doblemente positivo la afirmación de Dios, pues “Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien”. 


Esto es muy importante resaltar: “y todo estaba muy bien”. Se resalta el “muy bien”. Nada, entonces, estaba, ni siquiera regular; sino, “muy bien”.


Día séptimo

 A PROPÓSITO DE LA CELEBRACIÓN DE LAS FIESTAS DE LA VIRGEN DEL VALLE, AÑO 2023


P. Daniel Albarrán

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DIA SÉPTIMO:

ANIMALES:


Génesis 1, 20-23:


Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste.»



Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies, y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien;


y bendíjolos Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra.»



Y atardeció y amaneció: día quinto.



Aparece la palabra “bullan” en sentido de mandato. Es una orden. Y, es del producto de las aguas, que es de suponer que de las aguas de abajo. Y, se pone la cosa interesante, porque, las aguas están siendo fecundas. Así, de las aguas de arriba, “La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies”. Y, ahora, de las aguas de abajo, “Dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste.». De este separación, de las aguas de abajo, que llamó “mares”, se deriva en mandato de bullan, las aves, y que revolotean sobre la tierra”.



Llama la atención dos cosas en esto último:

Primero, que “las aves revoloteen sobre la tierra”; y, segundo, “contra el firmamento celeste”. Pareciera, entonces, que hay un firmamento celeste, y, por lógica, un firmamento terrestre, porque, específica que sea contra el firmamento celeste.



¡Super interesante! 


Otro detalle, es, que, después que Dios “vio que todo estaba bien”, vuelve a aparecer la “y” haciendo su tarea permanente: “y bendíjolos Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos, y henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra.» El detalle, además de la tarea de la “y” es, que, Dios “bendijo”. 



Esto de la bendición es, absolutamente, nuevo. No había aparecido antes, ni con las aguas, ni con el firmamento, ni con el día, ni con la noche, ni con los luceros, ni con las hierbas, ni con los árboles frutales. Simplemente, con nada. 


Es, ahora, con los animales. 


¡Realmente interesante!


Y, es más interesante, porque junto con la bendición, que, ya es, de por sí, una novedad, está un mandato: “y bendíjolos Dios diciendo: «sed fecundos y multiplicaos”. No solamente está este mandato, que es la primera vez que aparece un mandato, es decir, un mandamiento, el primero de todos, el primero de lo primero, aunque aplique a los peces y a las aves, como los primeros seres vivientes. El mandato es: “sed fecundos y multiplicaos”. 


 

Es importante, sin embargo, precisar que, en este caso, es distinto a la voluntad de Dios, porque, en la primera voluntad de Dios es “hágase la luz”, y “la luz se hizo”. En cuanto a su voluntad, esta se hace; en cuanto a mandato es distinto, porque es lo que, primero, bendice, y, después, manda. Ya hay un elemento nuevo; o, mejor dicho, dos cosas nuevas: una bendición, y tras la bendición, un mandato.



Esto último es full-full interesante, e impresionante, más bien, porque, pareciera, mas bien, que Dios está agradecido por su obra, por eso la bendice, primero, y, solo después, le da el mandato; mandato éste, que, pareciera dejar a voluntad suya, ciertamente, pero, a voluntad de los peces y de las aves, porque, dice, que, “sed fecundos y multiplicaos”; es decir, ya son ustedes; aunque, esa es mi voluntad que así sea, porque, séanlo, es actividad delegada. Lo interesante, es que, esa es voluntad de Dios.



Este detalle último parece ser una sutileza, que es necesario resaltar, porque, es una sutileza de Dios, definitivamente, ya, que “bendice” y “manda” a posterioridad, para que sean ellos, los peces, y las aves, respectivamente, los que cumplan el mandato de Dios de “sed fecundos y multiplicaos”, con una tarea concreta, precisa y puntual, que, es la de “henchid las aguas en los mares, y las aves crezcan en la tierra.»


Y atardeció y amaneció: día quinto.

lunes, 4 de septiembre de 2023

Día sexto

 A PROPÓSITO DE LA CELEBRACIÓN DE LAS FIESTAS DE LA VIRGEN DEL VALLE, AÑO 2023


P. Daniel Albarrán

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DIA SEXTO:



Es necesario resaltar, que, desde lo que el texto bíblico llama primer día, en el marco de “atardeció y amaneció”, se va a repetir al final de cada nuevo día, y con esa expresión termina cada nuevo día cerrando, en cierta manera, cada derivado nuevo desde lo anterior, que viene a ser el producto desde donde continúa. Eso, por una parte; por la otra parte, se mantiene la presencia de la letra “y”, que siempre está presente en cada acción de Dios. Así, ahora, la letra “y”, y “atardeció y amaneció”, van a ser las constantes.


SÉPTIMO PUNTO:

LOS LUCEROS:


En el versículo que dice que Dios había dicho que “haya La Luz”, se dice, también, que Dios llamó a la oscuridad, “noche”, y a la claridad, la llamó “dia”, que son eran los dos derivado de ese producto que era la oscuridad. Sea la oportunidad, igualmente, para resaltar el detalle de que en el primer versículo se dice, que, “Dios crea los cielos y la tierra”. Y no vuelve a aparecer la palabra “crear”. Solo esa vez. Desaparece esa palabra. Y, en su puesto aparece “dijo Dios: “haya”. Ese detalle es necesario resaltar.


Ahora, en los versículos del 14 al 19:


Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años;


y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue.


Hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche, y las estrellas;


y púsolos Dios en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra,


y para dominar en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien.


-- Y atardeció y amaneció: día cuarto.



Aquí sorprende de manera especial, porque, en los pasajes anteriores, Dios a los derivados siempre les puso nombre; mientras, que, en esta ocasión, parece que se le olvidó. Eso, por una parte; porque, por otra, hay, realmente, una gran diferencia, ya que, en las anteriores, Dios toma de lo que hay, y de ahí hace otra cosa nueva, desde lo que hay. En cambio, ahora, no toma de lo que hay, sino que coloca elementos nuevos:


Dijo Dios: «Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y valgan de señales para solemnidades, días y años;



y valgan de luceros en el firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra.» Y así fue.


Eso hace pensar, de inmediato, que “luceros en el firmamento celeste” pareciera que fuera un derivado de la luz, que, a su vez, es un derivado de la oscuridad, e, igualmente, un derivado de las aguas de donde sale el firmamento. En ese sentido, entonces, “los luceros en el firmamento” está en la misma línea de productos-derivados, porque, ya estaban firmamento, por una parte, y día y noche, por otra. 



No parece, entonces, inútil, al contrario, que resaltemos estos detalles, porque, resulta fascinante el descubrir la secuencialidad de estos datos, ya, que, ahora, existiendo, día y noche como derivados de la luz, que a su vez es derivado de la oscuridad, ahora, Dios, saca otro derivados que son los luceros, para tener una triple función: para alumbrar, primero, y, para dominar, después; y, finalmente, para “para apartar la luz de la oscuridad”.



Y, no podía faltar la satisfacción de Dios, sin que faltara la letra “y”: “y vio Dios que estaba bien”.

Como tampoco podía faltar el enmarque de todo, desde que se inició todo, que, es: “. Y atardeció y amaneció: día cuarto”.



¡Impresionante, realmente!

domingo, 3 de septiembre de 2023

Día quinto

 A PROPÓSITO DE LA CELEBRACIÓN DE LAS FIESTAS DE LA VIRGEN DEL VALLE, AÑO 2023


P. Daniel Albarrán

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DIA QUINTO:


Si seguimos el orden en los que aparecen los elementos que contienen la tierra, que era caos y confusión y oscuridad, el siguiente elemento tendría que ser “un viento de Dios”, que aleteaba. Sin embargo, hay un salto del uno al tercer elemento, que son las aguas, no hablando, enseguida, como debería ser del viento. 


Hay que resaltar, en todo caso, que, en el primer día hay un producto y hay un derivado. El producto es el caos y la confusión y la oscuridad, como un conjunto, y que es la materia prima desde donde Dios crea la luz; y desde la luz, que a su vez, es desde el caos y confusión y oscuridad, se deriva la noche y el día, y se inicia el tiempo en atardeció y amaneció, día primero.


Y, en el segundo día, igualmente, desde las aguas, que es la materia prima, se deriva el firmamento, y del firmamento se deriva cielos. Y, somete esta segunda emanación o derivado, al primer día, porque dice el texto, que, “y llamó Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo” (Génesis 1, 8). 


El segundo día queda enmarcado a “atardeció y amaneció”. Hay una secuencia, igualmente, y una dependencia, porque “atardeció y amaneció”, día segundo.


SEXTO PUNTO:


LOS MARES:


Pasamos, ahora, en la secuencia a los l versículos de al 9 al 13:


Dijo Dios: «Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y déjese ver lo seco»; y así fue.


Y llamó Dios a lo seco «tierra», y al conjunto de las aguas lo llamó «mares»; y vio Dios que estaba bien.


Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue.


La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban bien.


Y atardeció y amaneció: día tercero.


Lo interesante de todo es que con agua, y aguas separadas de de arriba de de abajo, se suceden cosas importantes en un solo día, que es el tercero. Todo desde las aguas, y acumuló las aguas de debajo del firmamento, colocándole nombre nuevo a ese derivado, con el nombre de “mares” a las aguas, y a lo seco, lo llamó “tierra”. Se derivan dos realidades, mares, por una parte, y tierra, por otra. Y, aquí, se vuelve a repetir el fenómeno de repetir, porque, antes repitió cielos para las aguas de arriba, y ahora, tierra para lo seco como resultado derivado, igualmente, de las aguas, llamando tierra; y ya se había usado la palabra tierra en el mismo comienzo; pero, ahora, con la diferencia que es “la tierra” en el inicio, y, ahora, solo “tierra”, existiendo, ciertamente, diferencia.


Entonces, la palabra “cielos” se ha usado dos veces: una, los cielos, en plural y con el artículo, y la otra, cielos, en plural y sin artículo. Igualmente, con tierra: la tierra, la primera vez, y tierra, la segunda. 


Esto último parece interesante, porque, ahora, que ya estamos en el tiempo, o mejor dicho, sometidos al tiempo, que es la creación del primer día, en “atardeció y amaneció”, “cielos” y “tierra” no tienen, gramaticalmente, el artículo; es decir, los y la, respectivamente. Y, es desde ahora, que empieza la diferencia, porque, al ser cielos, sin artículo, y tierra, sin artículo, empieza, prácticamente, a producirse una cadena de cosas nueva. Asi, de las aguas se sucede en la expresión “y dijo Dios”, el firmamento; y de el firmamento se sucede las aguas separadas de de arriba de de abajo, e, igualmente, la separación de lo seco, que llamó “tierra”, y de las aguas acumuladas de en lo de aguas de abajo, lo llamó “mares”. 


En esa separación, se suceden cosas importantes e interesantes, porque, al existir aguas de abajo existiendo lo seco, las aguas de arriba se van a precipitar, en lo que se supone que son las aguas de lluvia que va a mojar, precisamente, lo seco. Y, en ese fenómeno, y desde ese fenómeno, se va a suceder en cadena como resultado lo que el texto dice, que:


Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra.» Y así fue.


La tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban bien.


Y atardeció y amaneció: día tercero.


(CONTINUACIÓN)


Entonces, ahí empieza todo, porque, al haber vegetación en hierbas que den semilla y árboles frutales, hay alimentos. Y, ya está todo dado para el siguiente paso de la creación de Dios. Día tercero: “Y atardeció y amaneció”.


¡Realmente , interesante!

sábado, 2 de septiembre de 2023

Día cuarto

A PROPÓSITO DE LA CELEBRACIÓN DE LAS FIESTAS DE LA VIRGEN DEL VALLE, AÑO 2023

P. Daniel Albarrán
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(CONTINUACIÓN)

DIA CUARTO:

Un detalle que faltó resaltar en lo anterior es que si llamó con nombre nuevo a la oscuridad llamando “noche”, y a la luz “día”, el resultado de esa combinación, lo lógico hubiera sido que dijera “anocheció” para el trabajo y funcionamiento de la actividad de la noche; pero, el texto dice “atardeció”. Y, ¿de dónde salió lo de atardeció? En todo caso, el texto dice que “atardeció y amaneció”, volviendo la letra “y” a hacer su trabajo. Igualmente, en ese primer día, inicio del tiempo, es día y noche, en una combinada de atardeció y amaneció.

QUINTO PUNTO:
UN FIRMAMENTO:

Pasamos de inmediato a la secuencia, ahora, corresponde al versículo del 6 al 8 del libro del Génesis:

- Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.»

- E hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento. Y así fue.

- Y llamó Dios al firmamento «cielos». Y atardeció y amaneció: día segundo.

Enseguida, sorprende que Dios toma, igualmente, de la tierra lo que la tierra contiene, y desde ahí sigue completando lo que la tierra tiene, y “que era caos y confusión y oscuridad”. Igual hizo con la luz, que fue hecha desde y con la oscuridad. De aquí se desprende que si no hay oscuridad, e, inclusive, caos y confusión, no hay luz, ni mucho menos día, como fue llamada la luz por Dios mismo, y que “vio Dios que era bueno”. Pareciera, entonces, que la luz y su existencia está condicionada por la existencia de la oscuridad, y eso lo era la tierra. Por otra parte, se desprende la idea de que una vez creada la tierra, todos los derivados posteriores como la luz, y los otros, tienen como fundamento a la tierra misma, de donde toma, en este caso el caos, la confusión y la oscuridad, para hacer la luz; y, solo, posteriomente, es que separa y coloca nombre nuevo al resultado.

¡Sin duda, interesante!

Ahora, toma de la tierra el agua. Ya tomó la oscuridad. Ahora, es el agua. Y, Dios hizo que hubiera “un firmamento”. 

Aquí, aparece la sorpresa, como si ya no estuviera desde que comenzamos este estudio bíblico, pero, vuelve a estar, igual que la letra “y”, que, nunca ha dejado de estar. Tal vez la letra “y” sea la sorpresa misma. ¡Maravilloso!

La sorpresa vuelve a aparecer para sorprenderse más porque, ahora, el texto da un paso interesante y revelador, porque, en los versículos anteriores era indefinido, y ahora, es determinante y determinado. Antes fue “los cielos y la tierra”; igualmente, la luz, la oscuridad, en un indefinido “los, la”. Ahora, es un “un”, UN FIRMAMENTO. No fue “un cielo”, o “una tierra”, sino “los cielos y la tierra”; más, aún, no fue “cielos”, ni tampoco, “tierra”.

Esto último es importante resaltar porque hay diferencia; ahora, se trata no de los firmamentos, ni siquiera, de “el firmamento”, sino de “un firmamento”.

¿Por qué esa diferencia y detalle?

«Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.»

El problema está en que no se sabe qué es un firmamento, porque, no lo describe, sino que, solamente, dice firmamento en relación a aguas de arriba y aguas de abajo. ¿Qué es un firmamento, que antes de hacerse era un firmamento, y después de hacerse es “el firmamento”? Dice: “--Dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras.»
E hizo Dios el firmamento.

Ciertamente, en ese solo dato hay un antes y un después en la creación del firmamento, porque antes es “haya un firmamento”, y después, es “hizo el firmamento”. Pareciera, que en el primer caso es una idea resaltada en “un firmamento”; y en el segundo, pareciera que es una realidad donde el firmamento es, ya, una cosa concreta y real, que puede servir hasta de modelo, porque es “el firmamento”. ¿Tendrá que ver esa diferencia con el verbo, que en el primer caso es “haya”, en forma imperativa y de mandato, y en el segundo es un ya se hizo? Pareciera haber una personalidad en la expresión “el firmamento”, y que tiene carácter. En todo caso, el firmamento separa las aguas de arriba de las aguas de abajo.

Y, se vuelve a repetir lo del primer día, donde antes que se de el día de “atardeció y amaneció”, Dios le coloca nuevo nombre a la oscuridad el de noche, y a la luz, día, para terminar ese primera creación desde que había hecho ya la tierra, con el caos y la confusión y la oscuridad juntos; ahora, antes de terminar el segundo día, le coloca nombre nuevo al resultado de las aguas, que ya estaban en la tierra; ahora, cuando toma el agua, hace el firmamento; y, una vez hecho el firmamento, le pone nombre nuevo que es “cielos”.

Otra sorpresa más, porque, ¿No había hecho ya “los cielos”, según Génesis 1, 1? ¿Por qué, ahora, usa el mismo nombre cuando crea el firmamento? Sin embargo, hay una diferencia, porque allá era “los cielos”, y, aquí, es “cielos”.

Entonces, crea dos cielos, unos los cielos, y otros, cielos. Pareciera, entonces, que no son los mismos cielos, porque, los primeros no se definen ni se describen; mientras que los segundos están demarcados como separados de aguas de arriba y aguas de abajo. Y, pareciera que cielos, de manera indefinida, viene a dar un espacio al tiempo que Dios creó en el primer día, y, que, ahora, parece ser que le da al tiempo un lugar y un espacio, que es, precisamente, el firmamento, llamado, ahora, cielos, para dar un tiempo, que es el primer día, y un espacio, que es el segundo día de la creación.

Y, vió Dios que era bueno.
Hay, sin duda, un avance desde antes del primer día, porque ya existía la tierra, que era caos y confusión y oscuridad, al primer día que es desde ese caos y confusión y oscuridad, la noche y el día, teniendo como fundamento para la creación, precisamente, el caos, la confusión y la oscuridad. Eso es el tiempo, noche y día. Y el espacio, desde las aguas, que ya estaban en la tierra, el firmamento con el nombre de cielos .

Entonces, el tiempo lo crea Dios desde el caos y la confusión. Y, el espacio desde las aguas, que, igualmente, estaban ya en la tierra.

El caso, igualmente, es que Dios separa aguas de arriba y aguas de abajo. Y, ¿cuáles son unas, y cuáles son otras? La imaginación nos hace pensar en las mismas aguas, por supuesto, pero en estados químicos y físicos distintos, porque es la misma agua de abajo que ahora está transformada en agua evaporada en las nubes, para después convertirse en agua de lluvia, que va a ser fundamental para los versículos siguientes del mismo libro del Génesis.

De esto último se desprende, entonces, que “el firmamento”, y, que, ahora, se llama “cielos”, igualmente, en masculino y en plural es ese espacio que divide la atmósfera para ser las nubes donde están las aguas de arriba. Parece, fundamental, entonces, esa separación de las aguas, desde una misma agua tomada del proyecto tierra, porque “La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas”. Este marco de referencia es el principio de todo, después de Dios, por supuesto quien fue que hizo la tierra.

viernes, 1 de septiembre de 2023

Tercer día

 A PROPÓSITO DE LA CELEBRACIÓN DE LAS FIESTAS DE LA VIRGEN DEL VALLE, AÑO 2023



P. Daniel Albarrán

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(TERCER DIA)

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CUARTO PUNTO:

LA LUZ:


En el versículo siguiente, el tercero:

“Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz”.

Enseguida, las preguntas:


¿Para qué que haya luz? Porque, simplemente, ya había/existía la tiniebla/la oscuridad. Porque la luz es para alumbrar, y, ¿qué se alumbra?.


Ya queda claro que la oscuridad existía, porque Dios la había creado; y, ¡¿Quién, si no?. La luz se crea porque ya se había creado la oscuridad. La oscuridad es una creatura de Dios, y era una característica de la tierra; más, aún, la tierra es descrita con que era caos y confusión y oscuridad. En su inicio era así.


Entonces, ahora, ya no es, y deja de ser para pasar a ser. Ya no es; simplemente, era. Es cuando del versículo 3 al 5 del Génesis se continúa, que:


Dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz.


Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad;


y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.


Cosas, que, igualmente, llaman la atención:


1) ¿Por qué, ahora, a la oscuridad le cambia el nombre y la llama “noche”?


2) Llama la atención, que, empieza a dar nombres, ahora, a partir de haber dicho que haya luz, a la que llama “dia”, siempre en relación a la oscuridad, que es desde la cual, Dios continua lo que había empezado.


3) Un dato importante es que “los cielos” no han sido descritos cómo eran; aunque, suponemos, que es luz. Pero, si vamos y seguimos el camino que nos va da dando el texto, la luz no existía todavía, y mucho menos, “los cielos” significa la luz, ya que la luz fue creada a partir de la existencia de la oscuridad, del caos y de la confusión. 


4) ¿Para qué la luz? Para alumbrar.


5) ¿Qué va a alumbrar? La oscuridad que el mismo Dios había creado. 


6) Una vez que Dios crea la luz, dice, que “vio Dios que estaba bien”. ¿Es, que, antes estaba mal; y, acaso, no era la oscuridad obra suya? ¿Era mal que hubiera, primero, oscuridad; entonces, para qué la hizo de primero?


7) Vuelve a estar la letra “y” en todo: antes, y de primero, “los cielos y la tierra”; después, “caos y confusión”; después, “caos y confusión” en un grupo para hacer complementos con oscuridad, porque dice “caos y confusión y oscuridad”. Y, ahora, el texto resalta, que, “Dios dijo: haya luz, y hubo luz. 


8) Es una permanente la letra “y”.


9) Entonces, sin que desaparezca la letra “y” sigue lo que, apenas está comenzando.


Lo interesante está, ciertamente, en, que:

Vio Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad;


y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.


Lo interesante, realmente, más bien impresionante es que en el versículo 5 del libro del Génesis queda definido el inicio del tiempo, porque, al existir ya la oscuridad, que ya existía, pero, ahora con la existencia de la luz, se marca el día y la noche; y, desde el mismo texto, empieza un día, porque “y atardeció y amaneció: día primero”.


El tiempo, entonces, según el dato bíblico es cuando atardeció y amaneció: día primero.


Todo creado por Dios. Y, por supuesto, todo bueno. Sin que falte o sobre la letra “y”.


(CONTINUAR)

ILUSTRE TEÓFILO-EVANGELIO DE SAN LUCAS

 . ENCUENTRO CON LUCAS EL EVANGELISTA (Tomado del libro CON SOLO UNA MOCHILA, TOMO I, CAPÍTULO 2. AUTOR: J. DANIEL ALBARRÁN; año 2024) (PODC...