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viernes, 30 de agosto de 2024

UN CUENTO DE SOBRE SENTIMIENTO

 UN CUENTO DE SOBRE SENTIMIENTO 

P. Daniel Albarrán 

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Érase una vez...

Día viernes.

Desde la madrugada 
no había servicio de electricidad.

Las cosas del día a día
iban.

Vivos,
que es lo más importante.

Lo demás,
añadidura y bondad de Dios.

Y, en la mañana 
en el rezo de los laudes 
en un de repente, en sorpresa,

la oración de los fieles 
había una petición 
que enganchaba.

Decía:

-- haz que, desde el amanecer, 
desaparezca de nosotros
 todo sentimiento malo.

Y, en esa petición 
la atención se quedó pensando.
Tal vez, interiorizando.
Tal vez, haciendo pensamiento 
y pensando en sorpresa, que:
-- amanecemos
-- con sentimiento malo.
Y, eso llamó la atención.
Y, fue sorpresa.
Y, la petición es, que:
-- desaparezca 
-- todo sentimiento malo
-- desde temprano-tempranito.

-- ¡Uppppppps!
-- ¡Impresionante!
Y, colorín-colorado; este cuento se ha acabado.
Fin

domingo, 25 de agosto de 2024

UN CUENTO DE SOBRE CARNE

 UN CUENTO DE SOBRE CARNE 

P. Daniel Albarrán 

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Érase una vez...

Domingo 25 de agosto.

El Evangelio del día 
decía, que:

-- Jesús dijo:
-- «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».

-- Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.

-- Entonces Jesús les dijo a los Doce:
-- «¿También vosotros queréis marcharos?».

-- Simón Pedro le contestó:
-- «Señor, ¿a quién vamos a acudir? 

-- Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Era que Jesús 
venía hablando, que,
Él era el pan vivo 
bajado del cielo,
y que quien coma
de su carne,
tiene vida eterna.

Y, seguía hablándoles 
de esa manera.

Debió ser muy díficil 
escuchar todo aquello:

Su carne,
pan vivo,
vida eterna,
y esas cosas.

Y, ciertamente,
debió ser muy díficil oir eso.

Hasta aterrador, más bien:

¡Comer su carne...!
¡Complicado!

Además, sus palabras, decía,
son vida,
es espíritu y vida.

Y, empezaron
a irse,
a no seguir con Él.

Sin embargo, dijo
una cosa interesante:

-- «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede»

Y, enseguida, las preguntas en sorpresa:

-- ¡¿Si el Padre no se lo concede?!

-- Y, es, que, 
¡¿El Padre no lo puede conceder 
a todos, sino a los que Él se lo conceda?!

-- Y, ¡¿A quiénes sí; y a quiénes no?!

Y, Jesús viendo
que se estaban yendo,
-- les dijo a los Doce:

-- «¿También vosotros queréis marcharos?».

Entonces, 
Simón Pedro le contestó:

-- «Señor, ¿a quién vamos a acudir? 

Tú tienes palabras de vida eterna; 
nosotros creemos y sabemos 
que tú eres el Santo de Dios».

Más no dice, sin embargo,
que el Padre le concedió 
a Pedro, al menos, 
quién fue el que dijo,
de ir donde Jesús 
y con Jesús.

Pareciera, en todo caso,
que Pedro, más bien, se adelantó,
y tomó la iniciativa:

-- Simón Pedro le contestó:
-- «Señor, ¿a quién vamos a acudir? 

-- Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Y, Pedro, entonces,
reconoce, que 
"Señor, a quien vamos a acudir".

-- ¡Uppppppps!
-- ¡Interesante!

Y, colorín-colorado; 
este cuento se ha acabado.

Fin

martes, 20 de agosto de 2024

UN CUENTO DE SOBRE RICOS Y CAMELLOS

 UN CUENTO DE SOBRE RICOS Y CAMELLOS

P. Daniel Albarrán 

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Érase una vez...

El evangelio del día 
decía, que:

En aquel tiempo, 
Jesús dijo a sus discípulos:

-- «En verdad os digo que difícilmente 
entrará un rico en el reino de los cielos.

-- Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, 

-- que a un rico entrar en el reino de los cielos».

-- Al oírlo, los discípulos dijeron espantados:

-- «Entonces, ¿quién puede salvarse?».

Y, es para quedarse 
pensando y pensando,

porque, en el relato 
del Evangelio del día anterior,
Jesús le había contestado 
al que le preguntó 
qué había que hacer 
para conseguir la vida eterna,

y, Jesús le había contestado 
que cumpliera 
los mandamientos universales 
(los de Noé),

porque fue 
los que citó y trajo.
Eso era suficiente,
aunque, le dijo que
vendiera todo 
para darlo a los pobres.

Y, ahora, Jesús dice 
que es difícil 
que un rico se salve,
y que es más fácil 
que un camello 
entre por el ojo de una aguja.

Y, aquí, se complica la cosa.

Porque,
en nuestra historia reciente 
eso, tal cual,
del camello y la aguja,
y lo de rico,
fue un estandarte 
para un proyecto social de vida.

Y, nos trajo 
graves problemas.
Se justificó 
la confrontación pobre-rico,

y fue lema y praxis,
y fue tarea.

Y, aquí,
está el atolladero,
porque, 
no era para confrontación social;
ni mucho menos, un programa.

Es, que, Jesús
lo proponía como 
disponibilidad interior y personal 
de desapego material 
frente al proyecto 
de Dios 
de no poner el corazón 
solo en lo material,

porque,
para con Dios,
de nada sirven las riquezas materiales.

Es el desapego a lo de aquí,
para disponer el corazón 
en Dios.

Y, nunca era
un programa social de vida;

y, si una propuesta 
de vida personal
en relación a Dios,
relativizando
lo pasajero.

Además,
eso de que es más fácil 
que un camello 

pase por el ojo de una aguja,
nunca lo he entendido.

Y, por mucho que 
en mi imaginación 
estripe al camello 
nunca lo logro pasar
por ese ojo de esa aguja.

Y, pienso,
o, que no es de la aguja 
que yo conozco para cocer,
o no es el camello 
del desierto que yo conozco 
para meter por la aguja.

O, es de otra aguja,
y de otro ojo de la aguja;
o, es de un camello desinflable,

o, todavía no hay ese camello 
que se achique 
para pasar por la aguja que yo imagino.

-- ¡Uppppppps!
-- ¡En todo caso, complicada la cosa!

Y, es que si lo es.

Y, colorín-colorado;
 este cuento se ha acabado.

Fin

lunes, 19 de agosto de 2024

UN CUENTO DE SOBRE SER BUENO

 UN CUENTO DE SOBRE SER BUENO 

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P. Daniel Albarrán 

Érase una vez...

Día lunes.
El evangelio del día 
decía, que:

-- En aquel tiempo, se acercó uno
 a Jesús y le preguntó:

–Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno, 
para obtener la
vida eterna ?

Jesús le contestó:

–¿Por qué me preguntas qué es bueno? 
Uno solo es Bueno.

Mira, si quieres entrar en la vida, 
guarda los mandamientos.

El le preguntó:
–¿Cuáles?

Jesús le contestó:

–«No matarás, 
-- no cometerás adulterio, 
-- no robarás, 
-- no darás falso testimonio,
-- honra a tu padre y a tu madre,
-- y ama a tu prójimo como a ti mismo».

El muchacho le dijo:

–Todo eso lo he cumplido. 
¿Qué me falta?

Y, a este punto 
la cosa se torna super interesante,
porque,
por un lado,

estaban los famosos
613 mandamientos
en los que se derivaba 
La Ley (la Torá).

Ya la misma palabra Torá 
contenía 612,
en valor numérico,
usando le gematría,
método hebreo 
de dar valor numérico 
a cada letra.

Así, Torá (la palabra Torá)
contenía en si misma 
el valor de 612,

y se le sumaba el propio mandamiento que mandaba cumplir 
toda esas Leyes,

daba y da, entonces, 613,
que son los puntillosos
mandamientos 
en la estricta tradición judía.

Y, en los Evangelios 
se cuenta, que,
Jesús criticaba esa rigurosidad 
en cuanto a la Ley,

y los simplificaba
en lo que ya aparece simplificado 
en el libro del Levítico y del libro 
de Deuteronomio: amar a Dios,
y amar al prójimo.

Ya lo había simplificado 
el Rey David (Salmo 23, 3-5):

-- ¿Quién puede subir al monte del Señor?
-- ¿Quién puede estar en el recinto sacro?:

-El hombre de manos inocentes,
y puro corazón,

-- que no confía en los ídolos
-- ni jura contra el prójimo en falso.

-- Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

El Re David 
los redujo a cinco.

Ya estaba reducido, igualmente,
a los mandamientos de Noé,
que eran siete,
los mandamientos universales.

Y, Jesús, prácticamente,
se mantiene, según el Evangelio de hoy, 
en siete, igualmente.

Y, en otros pasajes,
solo a dos.

Lo interesante está 
en que, 

primero: 
el muchacho tiene razón 
en preguntarle a Jesús,
sobre cuáles mandamientos.

Y, es que había tres grupos de mandamientos:

-- los de Noé (los universales)
-- los 613 (los de la Torá)
-- los del Rey David (los de Sión).

Y, Jesús, les dice, que,
practicamente los de Noé.

Y, segundo:

después,

los Apóstoles, según los Hechos de los Apóstoles,
son los mandamientos universales de Noé los que quedan vigentes 
para cumplir,
porque no se trata de la circuncisión de la carne...

-- ¡Ummmmmm!
-- ¡Interesante!

Y, colorín-colorado; 
este cuento se ha acabado.

Fin.

domingo, 18 de agosto de 2024

UN CUENTO DE SOBRE PAN VIVO

 UN CUENTO DE SOBRE PAN VIVO

P. Daniel Albarrán 

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Érase una vez...

Domingo 18 de agosto.

Nada nuevo.
Todo viejo.

Lo viejo: 
lo de siempre:
La rutina.

Lo cotidiano.
Lo nuevo: 
La novedad de lo cotidiano:
La sorpresa.

Sin sorpresa: 
Viejo hasta lo nuevo.
Con sorpresa:
Hasta lo viejo es nuevo;
más nuevo lo nuevo, aún.

Sorpresa 
del cotidiano.
!Maravilloso!

Y, el Evangelio del día 
decía, que:

-- En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
– «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo;
-- el que coma el que coma de este pan vivirá para siempre. 

-- Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

-- Disputaban los judíos entre sí:
– «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»

Es, que, aquella afirmación 
de Jesús 
era demasiada nueva,
y no había ni siquiera viejo
en lo que decía.

Nadie antes 
lo había dicho:

-- Yo soy el pan vivo 
-- bajado del cielo.

Por una parte,
ya, lo del pan
si era viejo, porque,
todo pan, de hecho,
viene del cielo.

En Génesis 1, 11
y en Génesis 2, 4-5,
ya se había dicho:

-- La primera:
Dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: 
hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, 
con su semilla dentro, sobre la tierra.» 

-- Y así fue.
Y, la segunda:

-- El día en que hizo Yahveh 
Dios la tierra y los cielos,

-- no había aún en la tierra arbusto alguno del campo, y ninguna hierba del campo había germinado todavía, 
pues Yahveh Dios no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre que labrara el suelo.

Viejo:
El pan viene del cielo:
las lluvias, la vegetación,
los frutos, 
y todo eso.

Pero, lo nuevo está 
en que Jesús, dice, ahora,
dos cosas nuevas:

La primera:
-- Yo soy el pan
-- pan vivo.

Ahí lo nuevo.

Lo viejo: bajado del cielo.
Todo pan, de hecho,
viene del cielo.

Ahora:
-- pan vivo.
Y, aquí,
viene, entonces,
la comparación:

-- Si hay pan vivo
-- entonces, hay pan muerto.

Y, aquí,
es solo guardar silencio,
-- porque:
-- pan vivo
-- pan muerto.

Y, las preguntas se asoman,
porque las preguntas son asomadas y curiosas:
-- ¿Cuándo un pan, que es venido del cielo,
-- es pan muerto?

-- Y, ¿Cuándo un pan, 
que es bajado del cielo,
es pan vivo?

-- ¿Qué es lo que hace que 
-- ese mismo pan,
-- bajado del cielo (todo pan)
-- sea vivo, o sea pan muerto?

Ya todo pan, de hecho,
hace la voluntad de Dios,
que es alimentar.

Y, ¿Cuándo el pan no alimenta,
y, por consiguiente,
no hace la voluntad de Dios?

Y, la voluntad de Dios 
es que alimente.

Y, ¿Cuándo el pan deja de alimentar?

-- ¿Será esa la diferencia 
-- con Jesús,
-- que es el pan vivo?

Y, queda sobreentendido,
que es bajado del cielo,
ya que todo pan baja del cielo.

Y, ¿Cuándo el pan hace la voluntad de Dios?
Porque, queda evidenciado, que,
así como hay vivo,
es que, porque, hay pan muerto.

Y, Jesús,
hace la voluntad de Dios.

Y, Jesús 
es el pan vivo...

-- ¡Ummmmmmm!
-- ¡Lo nuevo de lo viejo!
-- ¡Interesante!
-- ¡Intrigante, más bien!

Y, colorín-colorado; 
este cuento se ha acabado.

Fin

jueves, 15 de agosto de 2024

UN CUENTO DE SOBRE GRACIAS, MAS BIEN

 UN CUENTO DE SOBRE GRACIAS, MAS BIEN 

P. Daniel Albarrán 

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Érase una vez...

Día jueves.

Era, ya, la hora 
de la exposición del Santísimo,
y adoración:

Las tres y cincuenta 
de la tarde.

Y, se iba haciendo 
la jaculatoria de adoración 
y de alabanza:

-- Bendito y adorado 
-- sea el Santísimo Sacramento del altar.

Y los que ahí estaban respondian la parte que corresponde:

-- Sea por siempre 
-- bendito y adorado.

Y, según lo que se manda,
entonces, se pedia por
el Papa, por el Obispo,
por los sacerdotes,

porque es
Jueves Sacerdotal.

Y, también,
se pide por la vida
y todo eso.

Y, también,
se pidió por Venezuela.

Y, en eso,
hubo un cambio,
y se dijo:

-- Te damos gracias, Señor,
-- por Venezuela.

Y, se rezó
lo que se manda que se rece:
se rezó, de inmediato,
UN PADRENUESTRO.

Y, se guardó silencio.

Y, así,
tres-cuatro veces más.

Y, era, más bien 
en acción de gracias:

-- Te damos gracias, Señor,
-- por Venezuela.

Y, el cambio es, que, Jesús 
nos mandó, que, principalmente
demos gracias.

Realmente,
interesante.

-- Gracias, Señor,
-- por Venezuela.

Y, colorín-colorado; 
este cuento se ha acabado.

Fin

domingo, 11 de agosto de 2024

UN CUENTO DE SOBRE PAN DEL CIELO

 UN CUENTO DE SOBRE PAN DEL CIELO 

P. Daniel Albarrán 

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Érase una vez...

En una de generalizar
habría que decir:

Por una parte, 
y contar lo de esa parte;

y, por otra parte,
contar, igualmente,
lo de esa parte.

Y, es que había muchas partes 
de las por hablar.

Al menos, 
tres por una parte.
Porque, por una parte,
estaba lo de Venezuela 
del post 28 de julio 2024,
que estaba siendo muy complicada.

Y, en una de por ahí no,
no nos metamos
porque "por ahí espantan";

y era mejor decir, que:

-- "Es mejor que digan
-- que: aqui, corrió un cobarde,
-- a que digan: aquí murió un valiente".

Por la sencilla razón 
de que es mejor un cobarde vivo,
que un valiente muerto.

Y, ya, por esa parte del "por una parte",
estaba abordado;
aunque, realmente, no.

-- "Más vale prevenir,
-- que lamentar".

En el "por otra parte",
del por otra parte:

Se estaba llegando, ya,
a la final de las Olimpiadas en Paris, 2024.

Y, era de lamentarse
porque por nuestra realidad,
de aquí, de esta primera por otra parte, 
no se tuvo tiempo de mirar en vivo y en directo vía satélite, o por internet, las múltiples competencias.

Y, era, que, no teníamos tiempo mental,
 ni tiempo emocional 
para mirar más allá,
ya que nuestro acá 
estaba siendo,
en una de 

-- ¡Chito, mijito!, que,
-- ¡Callado, te ves mejor".

En una de apenitas callado;
pero, "con la procesión por dentro".

Y, por otra parte de otra parte,
el Evangelio del domingo 11 de agosto 
hablaba, que:

-- En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: 

-- «Yo soy el pan bajado del cielo», 
y decían:

-- «¿No es éste Jesús, el hijo de José? 

-- ¿No conocemos a su padre y a su madre?
--  ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?»

-- Jesús tomó la palabra y les dijo:

-- «-No critiquéis.
-- Nadie puede venir a mí, 
si no lo atrae el Padre que me ha enviado. 

-- Y yo lo resucitaré el último día.

Y, entonces,
nos quedamos pensando 
en cómo hacer para juntar, 
por ahora, esas tres partes de el "por una parte".
de estas nuestras realidades,
en clave de resurrección,

que es lo que nos cuenta el Evangelio de hoy.

Porque, igualmente,
en las dos primeras por una parte puede que quede
un malestar por lo que es,
por lo que no fue,
y por lo que sigue siendo.

Y, esas dos de por una parte,
son como son.

La de Las Olimpiadas ya dejarán de ser y quedarán los vídeos en YouTube para verlos después.

Y, ¿en el de por una parte 
de la otra que es la más importante,
 por ahora?

Es, cuando hay que resucitar.

Pero, se resucita 
con el pan que da Jesús,
y que es el mismo Jesús.

--- ¡Ufffggggg!
-- ¡Entonces, necesitamos 
-- muuuuuuuucho de ese pan!

-- ¡Uppppppps!
-- ¡Impresionante!

Y, colorín-colorado; 
este cuento se ha acabado.

Fin

ILUSTRE TEÓFILO-EVANGELIO DE SAN LUCAS

 . ENCUENTRO CON LUCAS EL EVANGELISTA (Tomado del libro CON SOLO UNA MOCHILA, TOMO I, CAPÍTULO 2. AUTOR: J. DANIEL ALBARRÁN; año 2024) (PODC...