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domingo, 10 de marzo de 2024

UN CUENTO DE CONTINUIDAD EN DOMINGO Y CUARESMA

 UN CUENTO DE CONTINUIDAD
EN DOMINGO Y CUARESMA

P. Daniel Albarrán

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Érase una vez...

domingo 10 de marzo:

cuarto domingo de Cuaresma.

Y, la primera lectura
de las lecturas en la misa,

seguía la línea de la historia de la salvación:

En los domingos anteriores,
se había tratado de:

-- Abram, que después 
fue llamado Abraham,

-- y la historia de Abraham e Isaac,
 y el sacrificio de Isaac, que nunca sucedió en el hecho,
-- pero, sí en la obediencia de Abraham.
También, en otro domingo 
(el de la semana pasada), se habló de:

-- Moisés y las tablas de la Ley,
-- tema fundamental en 
la historia de la salvación.

Y, hoy, el tema es
la destrucción de Israel,
y todo lo sagrado:

--  aquellos días, todos los jefes 
de los sacerdotes y el pue­blo multiplicaron sus infidelidades,

-- según las costumbres abo­minables de los gentiles,

-- y mancharon la casa del Señor, 
que él se había construido en Jerusalén.

Es la historia de los Nabucodonosor y el sometimiento de Israel,
y el dominio de Babilonia.

Es, entonces,
cuando es importante el libro
del profeta Daniel,
donde se cuentan cosas importantes de la historia judía.

Hoy, el segundo libro
de las Crónicas,
nos habla de eso.

Y, es que, es importante
resaltar, que:

-- los objetos sagrados de Judea fueron saqueados;

-- no quedan sacerdotes;
-- no hay profetas;

-- y, principalmente, no hay templo.

Y, esto último,
es la gran tragedia para Israel.

Y, es, entonces,
cuando en el salmo se dice,
en sentido de fidelidad y de añoranza:

-- Que se me pegue la lengua 
al paladar si no me acuerdo de ti.

-- Junto a los canales de Babilonia
-- nos sentamos a llorar 
con nostalgia de Sión;
-- en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.

-- Allí los que nos deportaron 
nos invitaban a cantar;

nuestros opresores, a divertirlos:
-- «Cantadnos un cantar de Sión.»

-- ¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera!

-- Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha.

-- Que se me pegue la lengua al paladar

-- si no me acuerdo de ti,
-- si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.

-- ¡Uppppppps!
-- ¡Interesante!

Y, colorín-colorado; 
este cuento se ha acabado.

Fin

viernes, 8 de marzo de 2024

UN CUENTO DE SOBRE MUJERES

 UN CUENTO DE SOBRE MUJERES

P. Daniel Albarrán

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Érase una vez...

8 de marzo:
día internacional de la mujer.

Y, entonces,
había que traer en recuerdo
y en su memoria
de ellas,
aquella letra de la canción:

-- Hablando de mujeres y traiciones.
-- Se fueron consumiendo las botellas.

-- Pidieron que cantara mis canciones.
-- Y yo canté unas dos en contra de ellas.

Y, viene la parte
más bonita,
sin duda.

Y, es que:
-- De pronto que se acerca un caballero.
-- Su pelo ya pintaba algunas canas.

-- Me dijo:
"le suplico compañero,

-- que no hable en mi presencia de las damas".

Y, entonces,
la canción cuenta
que se presentó un careo,
entre el que cantaba
y el que tenía canas en su cabello.

-- Le dije que nosotros simplemente.
-- hablamos de lo mal que nos pagaron.

-- Que si alguien opinaba diferente.
-- Sería porque jamás lo traicionaron.

Y, entonces,
el hombre de pelo Cano
replicó:

-- Me dijo yo soy uno de los seres.
-- Que más ha soportado los fracasos.

-- Y  siempre me dejaron las mujeres,
-- lllorando y con el alma hecha pedazos.

-- Mas nunca les reprocho mis heridas,
siguió en su alegato aquel hombre. 

Y siguió:
-- Se tiene que sufrir cuando se ama.

-- Las horas más hermosas de mi vida.
-- Las he pasado al lado de una dama.

-- Pudiéramos morir en las cantinas
 -- siguió diciendo el hombre.

-- Y nunca lograríamos olvidarlas.

Y, a este punto
aquel hombre hizo un justo 
elogio, y dijo:

-- Mujeres, oh mujeres tan divinas.
-- No queda otro camino que adorarlas.

Y, colorín-colorado;
 este cuento se ha acabado.

Fin

UN CUENTO DE SOBRE QUINCE

 UN CUENTO DE SOBRE QUINCE

P. Daniel Albarrán

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Érase una vez...

Un amigo mío,
conocido de, por lo menos,
de hace un tiempo
que es mejor no digamos
por respeto a nuestras edades,

estaba de felicitaciones
porque estaba de aniversario
en su vida de vida en el servicio
de la Iglesia.

En aquellos tiempos
en que nos conocimos
éramos jóvenes soñadores:
Jugábamos al fútbol.

Él jugaba mejor el basketball.
Su tamaño le favorecía
y sus tiros a la canasta en 
el tablero le eran fáciles.

Pero, no siempre
se jugaba al basket.

Todos preferíamos el fútbol,
y no tenía de otra que sumarse,
si no, jugaría solo en la cancha 
anexa a la del fútbol.

Y, se trataba de aprovechar,
según el horario del seminario
la hora asignada para deporte,
que era a las dos de la tarde,

de apenas cuarenta y cinco minutos.
Poco tiempo; pero suficiente.

Crecíamos todos
a nuestros propios ritmos
en la diversidad de las edades.

Y, se crecía.

Y, según las edades,
la suya era ya la de un ordenado sacerdote.

Y, los roles iban, igualmente,
cambiando:

de compañeros antes sin diferencias,
 solo en que
unos estaban en filosofía,
y ellos en teología.

Y, eso ya era diferencia.

Y, en la diferencia,
entonces, mi amigo,
ya era sacerdote.

Y, todo cambiaba,
porque, ahora,
era jefe y se le llamaba "padre",
y celebraba, presidiendo la misa.

Y, seguíamos creciendo,
no sólo en la edad.

Y, siguió creciendo.
Y, hoy, en su crecimiento
llega a quince años de vida
en servicio;
pero de servicio como Obispo.

Y, creció.

Y, damos gracias a Dios:
porque es obra de Dios
la vida.

Y, es obra de Dios
mantenernos en ella.

Y, es obra de Dios
el llamado.

También el perseverar.

Y, mi amigo está contento,
porque él se contenta.

Es que yo lo conozco.
Es que yo lo he visto.
Es que es mi amigo.

Bueno...
No como lo dijera el Chavo:

Así, de como:
"Amigo-amiiiiiigo". 
Digamos, amiiiiiiigo.

Pues, no mucho.

Pero, si amigo
de esos amigos
porque hemos jugado juntos,
y hemos reído,

y nos hemos gritado pidiendo 
la pelota porque la jugada lo ameritaba.

Y, todavía reímos.

Y, nos palmoteamos el hombro.

Y, nos alegramos cuando nos vemos.

Y, nos décimos:

-- !Chamo, ¿cómo estás?!

Bueno....
Yo no; porque hemos crecido
y hay diferencias.

Pero, él a mí sí.
Porque, a pesar de todo,

jugamos en canchas diferentes,
porque a él le gusta más el basket,
y a mí el fútbol.

Y, cuando, ahora,
el de grande va a mi parroquia,
y hay confirmaciones,

y a la hora de cena,
yo, que jugué con el fútbol,
sé que le encanta
una hamburguesa,

pero sin cebolla
y con Coca-Cola
bien fría.

Y, es que
seguimos, él en basket,
y yo en el fútbol.

Y, colorín-colorado; 
este cuento se ha acabado.

Fin

UN CUENTO DE SOBRE UNA PREGUNTA

 UN CUENTO DE SOBRE UNA PREGUNTA

P. Daniel Albarrán

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Érase una vez...

El Evangelio contaba, que:

- En aquel tiempo, un escriba 
se acercó a Jesús y le preguntó:

- "¿Qué mandamiento
 es el primero de todos?".

- Respondió Jesús:

«El primero es:
 «Escucha, Israel, el Señor,
 nuestro Dios, es el único Señor...

-- "Escucha, Israel"

Ese es el primer mandamiento:

-- "Escucha".
-- (Shemá Israel).

-- ¡Ummmmm!
-- ¡Interesante!

Y, colorín-colorado; 
este cuento se ha acabado.

Fin

lunes, 4 de marzo de 2024

UN CUENTO DE SOBRE OTROS DIOSE

 UN CUENTO DE SOBRE OTROS DIOSES

P. Daniel Albarrán

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Érase una vez...

Día lunes.
Las ideas de la primera lectura
del día anterior
habían quedado rondando
en la mente,

y estaban dando
su trabajo de dar nuevas ideas.

Es, que, 
es lo interesante de la Palabra de Dios:

que hace su trabajo.

Y, decía la lectura, que:

- No habrá para ti otros dioses delante de mí.

- No te harás escultura ni imagen alguna
 ni de lo que hay arriba en los cielos, 
ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.

- No te postrarás ante ellas ni les darás culto,
-  porque yo Yahveh, 
tu Dios, soy un Dios celoso, 

- que castigo la iniquidad de los padres
 en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian,

- y tengo misericordia por millares
 con los que me aman y guardan mis mandamientos.

Y, la mente quedó trabajando
en:

- que castigo la iniquidad 
de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian.

Y, la inquietud está en
lo de "hasta la tercera y cuarta generación",
el castigo de Dios.

Y, entonces,
si la primera generación
es el papá y la mamá;

y, la segunda generación
son los hijos directos;

la tercera generación
serían los nietos;

y, la cuarta generación,
entonces, serían 
los bisnietos.

Entonces,
si se aplica el castigo de Dios
por lo de la idolatría
(otros dioses),

el castigo llegaría
hasta los bisnietos,
por responsabilidad de
los bisabuelos.

-- !Beeeeeermo!

-- ¡Que terrible es Dios, entonces!
-- en relación a la idolatría.

- ¡Uggggggggg!

Y, la mente
sigue, hoy, lunes
pensando en la primera lectura
de ayer, domingo.

Y, colorín-colorado;
 este cuento se ha acabado.

Fin.

domingo, 3 de marzo de 2024

UN CUENTO DE SOBRE MANDATOS

 UN CUENTO DE SOBRE MANDATOS

P. Daniel Albarrán

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(TAMBIÉN)
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Érase una vez...

Las lecturas 
del tercer domingo de Cuaresma
 (3 de marzo, 2024).

Es de resaltar, que,
en las primeras lecturas
de todos estos domingos
hay toda la temática continuada:

Se habló de Abraham,
también de Isaac.
Se habló de Jonás,
también de Nínive.

Y, solo con dedicarnos
a las primeras lecturas,
hallamos todo el contenido
de la historia de la Salvación.

Y, hoy, igualmente,
la primera lectura
habla de Moisés y de las tablas de la Ley.

Una continuidad:
hasta llegar al tema de hoy.

En una exquisita continuidad.

Y, exclusivamente,
en las primeras lecturas.
Y, hoy, Dios (Yahveh),
que le da a Moisés
un conjunto de diez Leyes:

- Yo, Yahveh, soy tu Dios.
- No habrá para ti otros dioses delante de mí.

- No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.

- No tomarás en falso el nombre de Yahveh, tu Dios; porque Yahveh no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso.

- Recuerda el día del sábado para santificarlo.

- Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos,
- pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad.

- Pues en seis días hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahveh el día del sábado y lo hizo sagrado.

- Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar.

Y, hasta este, 
el quinta Ley (o mandamiento),

Dios da una justificación
de para qué y de por qué
cada mandamientos:

- Porque, Dios
- hizo el mundo en seis días
- y descansó el día séptimo.

Porque:
- no hay otros dioses
- por eso no harás imágenes.

Porque:
- honrar a padre y madre
- hará que se te prolongues tus días de vida.

Mientras, que,
en las leyes (mandamientos) 
que siguen, no tienen explicación,
 ni un por qué,
y ni un para qué.

Simplemente,
son leyes (mandamiento);
así.

A secas, sin justificación.

Y, son:

- No matarás.
- No cometerás adulterio.
- No robarás.
- No darás testimonio falso contr
a tu prójimo.

- No codiciarás la casa de tu prójimo, 
- ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo."

-- ¡Ummmmmm!
-- ¡Interesante!

Y, colorín-colorado;
 este cuento se ha acabado.

Fin.

sábado, 2 de marzo de 2024

UN CUENTO DE SOBRE UN HIJO

 UN CUENTO DE SOBRE UN HIJO

P. Daniel Albarrán

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Érase una vez...

El Evangelio del día
hablaba de una de las parábolas
más hermosas del Evangelio
y de toda la literatura universal:

La parábola del hijo pródigo:

- Un hombre tenía dos hijos; 
el menor de ellos dijo a su padre:

- "Padre, dame la parte 
que me toca de la fortuna".

- El padre les repartió los bienes.
- No muchos días después, 
el hijo menor, 
- juntando todo lo suyo,
 se marchó a un país lejano, 

- y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. 

Y, enseguida, surgen mis preguntas:

- ¿Qué edad tendría el muchacho?

Eso por una parte.

Por otra:

- ¿Por qué el padre no lo retuvo,
 y no le negó lo que le pedía; 
más bien, lo dejó irse?

-- ¡Ummmmmmm!

De seguro, que tendría,
mínimo, trece años, el muchacho.

A esa edad,
ya se era mayor de edad.
Porque, en el caso del niño Jesús
perdido en el templo,

el mismo Evangelio de San Lucas
dice, que, Jesús
tenía doce años:

Y, que, Jesús,
- bajó con ellos y vino a Nazaret, 
y vivía sujeto a ellos.

A los doce años
se tenía que someter
a la autoridad de los padres.

- Y, ¿el muchacho de la parábola?

Doce años, no tendría.

Y, por la otra parte:

- ¿Qué debilidad tendría el padre
 en relación al muchacho, que,
 no puede hacer nada para que 
no se vaya de esa manera?

-- ¡Ummmmmm!
-- ¡Interesante!

Y, colorín-colorado; 
este cuento se ha acabado.

Fin.

ILUSTRE TEÓFILO-EVANGELIO DE SAN LUCAS

 . ENCUENTRO CON LUCAS EL EVANGELISTA (Tomado del libro CON SOLO UNA MOCHILA, TOMO I, CAPÍTULO 2. AUTOR: J. DANIEL ALBARRÁN; año 2024) (PODC...